Japón detectó un nuevo tipo de ola de calor tras estudiar el clima de los últimos 30 años


Tras una exhaustiva investigación en Japón que abarcó tres décadas de registros climáticos, un equipo de científicos de la Tokyo Metropolitan University identificó un fenómeno inédito y aterrador: las “olas de calor húmedas” (moist heat waves).

No se trata de un simple aumento de temperatura; es una mutación climática que rompe todos los manuales y que ya se está expandiendo con fuerza debido al calentamiento global.

Hasta hace poco, la ciencia asociaba las olas de calor con cielos despejados, sol radiante y suelos secos, un combo típico de los veranos europeos. Sin embargo, el estudio liderado por el profesor Hiroshi G. Takahashi y publicado en el prestigioso Journal of the Meteorological Society of Japan demostró que el archipiélago nipón sufre una anomalía radical.

El hallazgo principal de la investigación revela que una cuarta parte (25%) de estas sofocantes olas de calor están directamente encendidas por la aproximación de ciclones tropicales.

Cuando un ciclón se acerca a las costas japonesas, no solo trae viento; actúa como un gigantesco motor atmosférico que succiona y arrastra masas gigantes de aire extremadamente cálido y húmedo desde las zonas tropicales del océano. El resultado es una trampa mortal para los habitantes de las grandes urbes como Tokio.

A diferencia de cualquier otra crisis climática, este nuevo tipo de ola de calor se caracteriza por golpear con tres factores simultáneos y extremos, temperaturas récord, ya que los termometros suelen marcan cerca de los 41 grados centigrados.

Un ambiente tan cargado de agua que satura el aire de forma asfixiante, dando como resultado una húmedad del 100% y sumado a estos dos factores aparecen las precipitaciones brutales que caen al mismo tiempo que el calor aprieta, creando un efecto de “sauna gigante” a escala urbana.

Esta combinación anula por completo el mecanismo de defensa natural del cuerpo humano. Al haber tanta humedad en el ambiente, el sudor no se evapora, lo que impide que el organismo se enfríe y multiplica exponencialmente los casos de golpes de calor, incluso a la sombra o dentro de las casas.

Los datos de los últimos 30 años dejan una advertencia clara: la frecuencia de estas olas de calor húmedas está aumentando de forma sistemática. El aumento de la temperatura en la superficie del mar está alimentando a estos “monstruos”, obligando a las autoridades a reescribir sus protocolos de emergencia.

Las ciudades ya no solo deben prepararse para colapsos eléctricos por el uso de aires acondicionados o alertas sanitarias; ahora deben gestionar, al mismo segundo, alertas por inundaciones repentinas y rescates por golpes de calor masivos. El clima cambió, y Japón es la primera línea de batalla de una nueva era ambiental.

Fuente: www.clarin.com

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